Te miro y ahí me quedo absorto, inmóvil, hipnotizado, no todo yo, pues mi alma vuela, te recorre, te imagina, te guarda. ¡Te miro, he dicho! Te miro y admiro tus azules ojos me atraviesan escudriñando en mis adentros. ¿Quieres conocer mi alma? Pasa, adelante, no te pares, no te cerraré ningún rincón de mi.
